¿I tú, como te comunicas?

La verdad es que siempre nos estamos comunicando. Constantemente nos relacionamos o interactuamos con otras personas y lo hacemos utilizando diversos códigos, pero esto no quiere decir que siempre se entienda nuestro mensaje. Lo primero que hemos de tener en cuenta es que éstos códigos están formados por un conjunto de señales y reglas que han de ser conocidas y bien empleadas por el emisor, que es quien define y codifica el contenido del mensaje o idea que se quiere transmitir. Si un mensaje no es entendido por las personas o comunidades a quien se dirigía (receptores), ¿Se interpretará que éstos no son capaces de entender nada? NO, lo que está pasando es que el emisor no ha codificado correctamente el mensaje, o quizás, no ha utilizado los canales adecuados o no tiene la credibilidad necesaria para realizar una comunicación eficaz y generar una respuesta o feedback, ha que precisamente es esto lo que normalmente estamos buscando, establecer una comunicación circular. Existen muchos códigos para comunicarnos; el verbal, el gestual, el Morse, el visual… y cada día surgen nuevos códigos y más complejos, como internet y las redes sociales, los cuales a su vez crean sus propios códigos. De hecho, en una comunicación eficaz combinamos diferentes códigos; visual (imágenes), escrito (textos), verba (palabras), sonoro (sonidos, música). Y además utilizamos distintos canales de interacción; carteles, vallas, radio, televisión, redes sociales, chats, correo electrónico, blogs… Como vemos, una buena comunicación requiere, en primer lugar, conocer bien a nuestra audiencia y saber que códigos utiliza, después un cierto dominio de éstos códigos y por último, tener claros que canales son los adecuados...